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IA y seguridad en Vaca Muerta: una solución para el monitoreo de riesgos

La tecnología permite generar alertas y activar respuestas automáticas a situaciones que van desde derrames, temperaturas anormales o trabajadores sin protección.

La expansión de Vaca Muerta y el crecimiento de las operaciones de Oil & Gas sobre grandes extensiones de territorio están impulsando nuevas herramientas para mejorar la seguridad industrial y patrimonial. Entre ellas, la IA aplicada a cámaras de video comienza a cambiar la manera en que las compañías monitorean sus instalaciones y toman decisiones.

El salto tecnológico consiste en que las cámaras dejaron de funcionar exclusivamente como dispositivos destinados a registrar imágenes. Ahora pueden convertirse en sensores inteligentes, capaces de interpretar lo que sucede en una escena, identificar situaciones de riesgo y generar alertas.

Hoy en día la cámara dejó de ser un sensor pasivo donde un operador veía la imagen y tomaba una decisión, a realmente ser un sensor activo donde yo puedo tomar distintas variables y mediciones”, explicó Daniel Fuente, gerente comercial de Axis Communications para Argentina y Paraguay, en diálogo con Vaca Muerta News.

De vigilar imágenes a detectar situaciones de riesgo


La incorporación de inteligencia artificial permite analizar lo que ocurre frente a una cámara y generar información que puede utilizarse para intervenir sobre una operación. Entre las aplicaciones mencionadas por Fuente aparecen la detección de derrames de líquidos, la medición de velocidad dentro de una planta, el control de elementos de protección personal y la identificación de personas que se encuentran caídas.

Puedo detectar si una persona está sin sus elementos de seguridad, casco, o si una persona está caída y tomar acciones en forma inmediata”, señaló.

La inteligencia artificial puede ejecutarse directamente en los dispositivos y luego integrarse con sistemas de gestión de video, plataformas locales o servicios en la nube.

De esta manera, la cámara no solamente entrega una imagen sino también información estructurada sobre aquello que está detectando. “La cámara es un sensor que, más allá de transmitir el frame, la imagen de video, está transmitiendo algo que se llama metadata, que es clasificando las personas o las cosas que ve dentro de la imagen”, explicó el ejecutivo.

Esa información puede utilizarse para interactuar con otros sistemas de una instalación. Según detalló Fuente, la tecnología puede comunicarse con un PLC para activar o desactivar dispositivos dentro de una planta o generar acciones frente a determinados eventos. “Con el mismo dispositivo con el que nosotros hacemos seguridad patrimonial, donde cuidamos los bienes de las personas, ahora también estamos cuidando las personas y la operación”, destacó.

Menos pantallas y más alertas inteligentes


La transformación también alcanza a los centros de monitoreo. El modelo basado en operadores observando permanentemente cientos de cámaras resulta inviable cuando la cantidad de dispositivos crece.

La alternativa consiste en que los sistemas de analítica procesen las imágenes y presenten al operador únicamente aquellas situaciones que requieren atención.

Fuente explicó que, dependiendo de la complejidad del centro de monitoreo, pueden utilizarse unas 10, 15 o 20 pantallas, mientras que las distintas analíticas interactúan con el software de video y herramientas de visualización. “Toda esa información está en una pantalla a través de un Power BI. Yo también tengo señales sonoras que le permiten al operador dirigir su atención a la zona de interés”, describió.

Así, una anomalía en la temperatura de una bomba, una persona sin elementos de seguridad o un evento dentro de una zona restringida pueden generar una alerta específica en lugar de obligar al operador a revisar permanentemente todas las cámaras.

Cámaras térmicas para zonas remotas


En las operaciones petroleras, muchas instalaciones se encuentran alejadas de los centros urbanos y expuestas a condiciones ambientales complejas. Allí, las cámaras térmicas suman una herramienta adicional.

Estos equipos pueden detectar variaciones de temperatura y trabajar sin depender de la iluminación convencional. “No tengo que tener luz para poder identificar una persona porque lo hace por calor”, explicó Fuente.

Además, destacó su funcionamiento frente a condiciones meteorológicas como la lluvia y la niebla, dos factores que pueden dificultar la utilización de sistemas tradicionales de videovigilancia.

Para una industria que opera sobre extensiones de terreno cada vez mayores, esta capacidad permite ampliar la cobertura sobre activos, instalaciones y áreas operativas remotas.

Una alerta puede activar una respuesta automática


La evolución de estas tecnologías también permite pasar de la detección a la acción. Una cámara puede identificar una persona o un vehículo dentro de un área restringida y, a partir de esa detección, activar un parlante IP que emita automáticamente un mensaje de advertencia.

Al mismo tiempo, el sistema puede enviar una alerta al centro de monitoreo e indicar la ubicación del incidente para que el personal de seguridad se dirija al lugar. “El parlante ya puede dar un mensaje pregrabado avisándole a la persona que lo identificamos, que está en un área restringida y que estamos mandando a la seguridad”, detalló.

El operador, a su vez, recibe información sobre el incidente y las coordenadas específicas para orientar la respuesta.

Starlink abre nuevas posibilidades para el monitoreo


Uno de los principales desafíos de Vaca Muerta es la conectividad de instalaciones ubicadas en zonas alejadas. La expansión de internet satelital está modificando las posibilidades de conectar estos activos con plataformas de monitoreo y servicios en la nube. “Básicamente eso permite que nuestros dispositivos puedan conectarse a la nube desde cualquier lugar”, afirmó Fuente.

El ejecutivo mencionó aplicaciones que utilizan soluciones móviles conectadas mediante Starlink para el seguimiento de vehículos y operaciones, incluyendo transporte de combustible y distintas flotas. “La solución hoy en día se volvió más amplia y creo que vino a democratizar la tecnología en cuanto a la conectividad”, sostuvo.

Para las empresas de Oil & Gas, la combinación de inteligencia artificial, cámaras inteligentes, analítica de video, sensores térmicos, nube y conectividad satelital abre una nueva etapa en el monitoreo de operaciones.

El cambio de paradigma consiste en pasar de una cámara que simplemente registra lo que ocurre a un sistema capaz de detectar, interpretar, alertar y generar una respuesta en tiempo real, incluso en los puntos más alejados de la infraestructura petrolera.

Daniel Fuente
INDUSTRIA Seguridad

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