El abastecimiento de arena para la fractura hidráulica en Vaca Muerta atraviesa un momento de revisión. El sistema actual funciona, pero sus limitaciones comienzan a quedar expuestas ante el crecimiento sostenido de la actividad no convencional en la cuenca neuquina.
La arena es un componente esencial del fracking: cada pozo no convencional requiere entre 11.000 y 15.000 toneladas del material, lo que convierte a su logística en uno de los factores de costo más determinantes de toda la operación. Esa escala explica por qué el transporte no es un detalle menor, sino una variable que las operadoras monitorean de cerca.
En la actualidad, entre el 70% y el 80% de la arena utilizada en Vaca Muerta proviene de Entre Ríos, con una producción estimada de entre 4 y 4,8 millones de toneladas anuales. Para llevarla hasta Neuquén —más de 1.200 kilómetros de distancia— se movilizan entre 1.500 y 2.000 camiones por día, configurando uno de los flujos logísticos más intensos del país. El costo de ese transporte ronda los 185 dólares por tonelada, un número que las empresas buscan reducir.
En ese contexto el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, propuso utilizar la hidrovía del Paraná para transportar arena en barcazas hasta puertos del sur, combinando esa vía con tramos terrestres o ferroviarios para el acceso final a los yacimientos. La iniciativa se enmarca en una reforma más amplia de la Ley de Cabotaje que el Gobierno busca impulsar para flexibilizar el transporte por agua.
Sin embargo, la viabilidad del esquema genera dudas concretas. El vicegobernador de Río Negro, Pedro Pesatti, advirtió que el puerto de San Antonio Oeste —mencionado como nodo logístico clave— se encuentra a unos 180 kilómetros del río Negro, sin infraestructura adecuada para resolver ese tramo final. Como alternativa, Pesatti propuso la construcción de un ramal ferroviario de entre 220 y 250 kilómetros que conecte ese puerto con el nodo Choele Choel–Darwin, aunque se trata de una obra que requeriría inversiones y plazos significativos.
Mientras el debate avanza, crece en paralelo el interés por la arena de la propia región. Canteras ubicadas a entre 100 y 200 kilómetros de los yacimientos ya abastecen pruebas piloto, con resultados que mejoran la ecuación de costos. La arena proveniente de Río Negro puede reducir el valor a unos 165 dólares por tonelada, y la opción neuquina mejora aún más esa cifra al acortar considerablemente las distancias de transporte. Operadoras como YPF y Vista Energy ya realizan ensayos con material local o regional, lo que indica un interés creciente por diversificar el origen del insumo.
No obstante, la producción local todavía enfrenta límites importantes. La arena neuquina representa apenas unas 20.000 toneladas mensuales, volumen escaso para el desarrollo en Vaca Muerta y que puede funcionar como complemento del abastecimiento desde Entre Ríos,
En definitiva, el debate sobre la logística de la arena no es menor y combina costos, infraestructura y desarrollo regional. El sistema actual garantiza el volumen actual de la demanda, pero depende de una cadena de transporte terrestre costosa y las alternativas presentan distintos plazos y desafíos. El debate recién comienza. (Redacción Vaca Muerta News, con información de Argenports).
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