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VACA MUERTA

Comarsa Neuquén: preocupa el traslado de residuos a Añelo sin control

A pesar de su cierre en 2018 y compromisos incumplidos, la planta de tratamiento en Neuquén capital sigue acumulando desechos tóxicos sin resolución definitiva. El investigador Fernando Cabrera advierte sobre la peligrosidad del transporte sin tratamiento y la falta de fiscalización estatal.

La planta de tratamiento Comarsa, ubicada en el oeste de Neuquén Capital, se ha convertido en el símbolo de una gestión ambiental fallida. A pesar de que sus operaciones fueron clausuradas en 2018 tras años de reclamos vecinales y un decreto provincial que obligó a su traslado, el predio de 19 hectáreas sigue albergando montañas de residuos tóxicos petroleros.

Fernando Cabrera, investigador del Observatorio Petrolero Sur, advierte que allí permanecen entre 10.000 y 12.000 camionadas de barros empetrolados, generados por la explotación en Vaca Muerta. “La planta está cercada, pero sin impermeabilización ni tratamiento. Los residuos están expuestos, lo ve cualquiera que pase por la autovía norte”, subraya Cabrera, alertando sobre el impacto potencial en los nuevos loteos urbanos que se desarrollan a escasos metros.

En enero de este año, la Secretaría de Ambiente de la provincia firmó un acuerdo con Comarsa para trasladar los residuos al nodo industrial de Añelo, pero según Cabrera, hay serias dudas sobre el cumplimiento de ese plan. “Solo hay información del primer bimestre, donde se trasladó el 65% de lo acordado. No sabemos en qué condiciones se está haciendo el traslado ni qué tipo de tratamiento reciben esos barros”, afirma.

Según la normativa, los residuos deberían atravesar procesos de desorción térmica antes de su disposición final. Sin embargo, Cabrera denuncia que existe evidencia extraoficial de que este tratamiento no se está aplicando, lo que implicaría simplemente reubicar el problema sin resolverlo. “Esto genera un efecto de impunidad: si una empresa cobra por tratar residuos y luego puede simplemente depositarlos, ¿por qué invertir en hacerlo bien?”, cuestiona.

El crecimiento exponencial de la explotación de Vaca Muerta augura una mayor generación de residuos, pero las cinco plantas operativas no logran responder a la demanda. Cabrera enfatiza la urgencia: “Estamos en una fase inicial de expansión energética, pero el Estado sigue sin dar respuestas claras sobre cómo se gestionará la basura que esto implica”.

Nota completa:

VACA MUERTA residuos petroleros

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