Según los pronósticos, en el año 2026, América Latina se perfila como uno de los principales motores del crecimiento petrolero no-OPEP+. Argentina, Brasil y Guyana añadirán volúmenes significativos al mercado en un contexto de inventarios elevados y precios bajo presión.
Las proyecciones de JPMorgan señalan que los tres países sudamericanos aportarán entre 750.000 y un millón de barriles diarios adicionales el próximo año. Este incremento provendrá de nuevos sistemas de producción flotante (FPSO) en Brasil y Guyana, sumado al crecimiento sostenido de Vaca Muerta en territorio argentino.
El banco advierte que esta expansión representa un desafío directo para la estabilidad del mercado petrolero, especialmente si los países OPEP+ no implementan recortes de producción adicionales. JPMorgan proyecta que la combinación de mayor oferta no-OPEP+ e inventarios elevados podría arrastrar al Brent hacia la zona de los 50 dólares por barril.
Por primera vez, el año entrante será el primero en que la oferta total de países no-OPEP+ superará a la del bloque liderado por Arabia Saudita. Los seis núcleos de oferta no-OPEP —Estados Unidos, Brasil, Canadá, Guyana, Argentina y Noruega— sumarán 1,44 millones de barriles diarios, con Brasil encabezando el crecimiento regional gracias al despliegue de nuevos FPSO ya aprobados.
Guyana presenta un panorama igualmente robusto. El bloque Stabroek operado por ExxonMobil cuenta con una economía entre las más sólidas del mundo, con puntos de equilibrio de entre 25 y 35 dólares por barril. JPMorgan sostiene que una vez aprobados estos proyectos flotantes, solo una causa de fuerza mayor podría impedir su puesta en marcha.
En Argentina, Vaca Muerta se posiciona como la nueva frontera del shale latinoamericano. La producción superó los 550.000 barriles diarios en septiembre y se proyecta que supere el millón en los próximos cinco años.
Este salto será posible gracias a infraestructura clave que entrará en operación durante 2026: el oleoducto Vaca Muerta Norte y la terminal de exportación Vaca Muerta Sur, con capacidad conjunta para evacuar hasta 1,3 millones de barriles diarios.
JPMorgan destaca que esta estructura dual de crecimiento —offshore de largo plazo y shale ágil— garantiza un suministro bien distribuido incluso en escenarios de precios cercanos a los 55 dólares.
El problema radica en que la demanda no acompaña el ritmo de crecimiento de la oferta. JPMorgan proyecta un incremento de apenas 900.000 barriles diarios en 2026, frente a un aumento de 1,3 millones en la producción. Este desbalance se suma a una acumulación previa de inventarios, particularmente en China.
Para sostener un precio de 58 dólares por barril, serían necesarios recortes voluntarios de al menos 2 millones de barriles diarios desde mediados de 2026. Sin esta intervención, el mercado quedaría expuesto a una caída más pronunciada en 2027.
¿Cómo impactará la situación en Vaca Muerta?
En este contexto, nuestro país aparece mejor posicionado y la formación neuquina mantiene puntos de equilibrio entre 45 y 55 dólares en ciclo completo. Un Brent en los 50 dólares ralentizaría la perforación y las terminaciones, pero no eliminaría la producción existente.
Las opiniones de otros bancos
Deutsche Bank coincide con la perspectiva de JPMorgan y recortó su pronóstico del Brent en 2026 a 55 dólares, citando un superávit de 2 millones de barriles diarios que generaría presión bajista sostenida.
UBS mantiene una visión más optimista con un Brent de 67 dólares al cierre del próximo año, argumentando que el mercado comenzará a valorar los límites de crecimiento en productores no-OPEP+ y la falta de capacidad ociosa.
Para JPMorgan, cualquier ajuste llegará tarde: "El reequilibrio solo ocurrirá tras una corrección significativa de precios y una destrucción considerable de oferta. Cualquier recuperación será lenta y prolongada", concluye el banco. (Redacción Vaca Muerta News, con información de Bloomberg Línea)
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