En una industria tan técnica y competitiva como Vaca Muerta, suele decirse que el salario elevado es suficiente para atraer y retener talento. Pero el ingeniero Roberto Barrios, un profesional con más de 27 años de trayectoria en el sector petrolero —y que recientemente completó una maestría en gas y petróleo en la Universidad Austral—, cuestiona esta noción con datos y con una convicción forjada a lo largo de su carrera.
En diálogo con Ezequiel Sánchez Salas para la columna Talentos de Vaca Muerta, Barrios planteó una mirada disruptiva: el verdadero desafío no es técnico ni económico, sino humano. “El factor humano como vector de productividad de Vaca Muerta: si nosotros logramos capitalizar esa energía, ese know-how, ese genuino sentimiento que tienen todos los que trabajamos en la industria, seguramente vamos a ser más productivos y más competitivos”, sostuvo. “El cliente está fuera de la empresa, pero las empresas las hacemos las personas”, destacó.
Barrios, ingeniero civil de origen misionero pero formado en Córdoba, recordó una lección temprana que marcó su carrera. Durante una visita a una obra en sus años de estudiante, un operario le dijo: “Así que vos querés ser ingeniero, che, trátanos bien. Si ustedes nos tratan bien nosotros sabemos trabajar, vamos a hacer lo que ustedes quieran”. Esa frase, según confiesa, nunca la olvidó.
Años después, ya trabajando en distintas industrias y recalando en el petróleo en 2007, Barrios comenzó a dar forma a una idea que lo acompañaría siempre: la centralidad de las personas en las organizaciones. “Un docente que tengo en altísima estima nos dijo que el corazón de las empresas estaba fuera de las empresas, porque el cliente está fuera. Lo cual tiene lógica, pero a mí me hizo ruido. Porque digo: las empresas las hacemos las personas”, explicó.
Y profundizó: “Si una empresa tiene una identidad, si tiene un norte, somos los empleados los que la estamos construyendo. Si no somos un sello de goma, una entelequia”.
Consultado por Sánchez Salas si había llegado a Vaca Muerta por una motivación económica, Barrios fue contundente: “Por supuesto que vivimos de esto, pero había otros desafíos, otros insights que a mí me hacían querer ser parte de eso tan importante que se estaba gestando”.
En este marco, relató su experiencia en YPF a partir de 2018, recién inaugurada la PTC de Loma Campana, y describió un ambiente de trabajo signado por el orgullo genuino: “Estábamos muy contentos por lo que estábamos haciendo. Le dábamos todo ese plus”. Y agregó, con honestidad: “Por supuesto que esto no es Disneylandia, es trabajo. Tuvimos muchos sacrificios, situaciones difíciles. Pero uno, cuando tiene propósito, ese plus sale solo”.
¿Qué demanda el trabajador de Vaca Muerta?
Barrios expuso los resultados de su tesis de maestría. Para desarrollarla, realizó un trabajo de campo que incluyó una encuesta a trabajadores de Vaca Muerta, con esfuerzo para alcanzar una muestra con tratamiento empírico. “Lo que yo pensaba era que la gente decide por el ingreso. Ahora bien, cuando le pregunté al trabajador qué propondría si dependiese de él, qué cambiaría,surgieron muchas dimensiones. La persona no demanda trabajar menos, ni que se le exija menos. Literalmente está demandando mejores condiciones: quiere trabajar mejor, quiere un norte, quiere que se lo reconozca, quiere que se lo escuche, quiere que su conocimiento se pueda traducir en acción”.
En ese sentido, fue claro: “Si las empresas logran gestionar literalmente a su gente, todo ese bagaje de conocimientos y el ímpetu que tenemos, seguramente la industria va a ser más competitiva”.
Igualmente, Barrios reconoció que el salario y las condiciones laborales siguen siendo relevantes, pero advirtió que el factor económico no es suficiente por sí solo, sobre todo en las nuevas generaciones: “Yo con mi edad quizás pensaba buscar una empresa que me asegure estabilidad o un renombre. Hoy los muchachos no necesariamente están buscando eso. Pero una vez que están adentro, si se les dan las condiciones, esa persona va a ser muchísimo más productiva si efectivamente nos ocupamos de él, en todas las dimensiones”.
Barrios dedicó un tramo de la entrevista a motivar a quienes dudan en emprender una maestría. “Hoy hay muchísimas más posibilidades que nos da la virtualidad. Invito a todas las personas que lo puedan hacer y que lo quieran hacer que lo hagan. Las oportunidades están y son necesarias”, dijo.
Y cerró con un consejo práctico y personal: “El saber no ocupa lugar. Yo me tenía que medir. Si quiero estar a la altura y competir con colegas, tengo que hacerlo con todas las herramientas posibles. La información y el conocimiento me abrieron un espectro de oportunidades”, finalizó.
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