En un territorio como la Cuenca Neuquina, donde conviven yacimientos, industria pesada y rutas de alto tránsito, la prevención de incendios se vuelve una necesidad crítica.
En diálogo con este medio, Noelia Apablaza, gerenta de MDV Matafuegos del Valle, explicó la importancia del mantenimiento y control de los dispositivos de extinción, desde un extintor en el coche hasta instalaciones industriales de gran escala.
“En esta zona, al menos, está bastante establecido todo lo que es seguimiento y servicio de mantenimiento, tanto a nivel comercial como industrial. Pero también hay que hablar del extintor del auto: ese pequeño dispositivo puede marcar una diferencia si estamos de viaje”, subrayó Apablaza.
Según la normativa IRAM vigente, todos los extintores —desde el portátil hasta los carros de estación— requieren mantenimiento anual. “Mucha gente cree que hay que vaciar y recargar completamente el matafuego, pero en realidad no siempre es así. Si el agente extintor sigue siendo funcional, se mantiene”, aclaró.
La profesional también destacó que los edificios, hospitales, escuelas y comercios deben contar con mangueras fijas en buen estado: “Las mangueras, al igual que los extintores, requieren ensayos y control cada año. En nuestro caso, contamos con un tráiler certificado que reutiliza agua y permite realizar ensayos en paralelo, optimizando recursos y tiempo”.
Apablaza remarcó que ningún edificio, yacimiento o espacio público debe quedar desprotegido durante el mantenimiento. Por eso, desde MDV se ofrecen equipos de respaldo: “No podemos permitir que se cumpla con la norma a costa de la seguridad. Siempre brindamos soluciones completas para que los espacios sigan protegidos”.
Otro eje fundamental que impulsa la empresa es la capacitación. “Todos deberían saber usar un matafuego —operarios, gerentes, personal doméstico— porque ante un principio de incendio somos la primera línea de respuesta. No somos héroes, pero podemos evitar que se desate una tragedia”, enfatizó.
Y agregó un aspecto práctico clave al momento de intervenir: “Si somos varias personas, lo ideal es atacar el fuego en conjunto. Y una vez que el matafuego se utiliza, hay que accionarlo a fondo, sin dudas ni medias medidas. Gatillarlo completamente hasta que quede vacío y luego dejarlo volteado —nunca de pie— para que se identifique como usado. Así se evita confusión en medio del operativo”.
En el caso de incendios vehiculares, recomendó especial cuidado al abrir el capot: “Lo ideal es abrirlo apenas, para que el fuego no tome más aire, y accionar el matafuego por ese pequeño espacio. Si no funciona, hay que retirarse y llamar a los bomberos. Lo más importante es siempre la vida. Lo material, con el tiempo, se repone”.
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