Con 1.762 etapas de fracturas hidráulicas realizadas, noviembre mostró una desaceleración en la actividad operativa de Vaca Muerta al caer 12,7% respecto a octubre, convirtiéndose en el mes más bajo de 2025.
Sin embargo, si se analiza el acumulado anual, la actividad hidrocarburífera no convencional marca un récord histórico que supera ampliamente al año anterior, con la petrolera de mayoría estatal YPF, que domina más de la mitad del mercado.
Según los datos publicados por Luciano Fucello, country manager de NCS Multistage, el mes de noviembre cerró apenas seis fracturas por encima de enero. En el balance del año, se acumulan 22.045 etapas de fractura, superando en 23,75% las 17.814 registradas durante todo 2024.
El shale concentra el 98% de la actividad de fractura del país. Esta cifra confirma la virtual desaparición de nuevos desarrollos en yacimientos convencionales, cuya producción profundiza su declive natural.
Si se analiza por operadoras, YPF tiene el dominio absoluto. Ejecutó 934 fracturas, igualando la suma de las seis compañías que le siguen. Muy por detrás quedaron Vista (201), Pampa Energía (196), Pluspetrol (172), Tecpetrol (146) y Chevron (82).
El liderazgo de la petrolera estatal implica múltiples consecuencias para la industria: marca el ritmo operativo y los precios de referencia de toda la cadena, define qué empresas de servicios crecen o retroceden, y le permite asegurar contratos más extensos con economías de escala que refuerzan su competitividad.
Vista y Pampa Energía se consolidan como operadoras industriales con programas estables, mientras otros actores exhiben mayor intermitencia en sus niveles de actividad.
En referencia a las empresas de servicios petroleros, SLB lideró con 545 etapas (31% del total), seguida por Halliburton con 389 (22%), SPI con 172 (10%) y Tenaris-Techint con 146 (8%).
Así, SLB recuperó el liderazgo gracias a su integración con YPF, la disponibilidad de flotas completas y una notable reducción de tiempos improductivos. Halliburton mantiene relevancia en el mercado, aunque con un ritmo de crecimiento más moderado que en el período 2022-2024.
Las perspectivas para el 2026
De los datos analizados, se puede concluir que el shale sostiene el crecimiento productivo argentino y confirma el declive acelerado de los yacimientos convencionales.
Por otra parte, la concentración creciente en pocas operadoras y empresas de servicios traza un mapa industrial más estrecho, donde la escala y la eficiencia operativa resultarán determinantes para mantener posiciones competitivas.
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