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El regreso del crudo argentino refuerza la integración energética entre Chile y Argentina

El Oleoducto Trasandino busca alcanzar los 110.000 barriles de petróleo. Inició sus operaciones en 1994 y funcionó hasta el 2005. Desde mayo de 2023 ha transportado más de 7 millones de metros cúbicos de crudo a Chile.

Roberto Miguieles, gerente de Administración y Finanzas de Oleoducto Trasandino Chile, lo dice sin rodeos: “Somos un caso de éxito. El crudo tiene dos vidas, y el oleoducto también”.

La infraestructura binacional que une ambos países a través de la cordillera reactivó su operación tras catorce años de pausa, en un momento clave para el desarrollo energético regional.

El ducto inició sus operaciones en 1994 y funcionó sin interrupciones hasta 2005, cuando cesó el flujo de petróleo exportable desde Argentina. Pero con el impulso del petróleo no convencional de Vaca Muerta, el sistema fue rehabilitado en 2019. Desde mayo de 2023 hasta hoy, se han transportado más de 7 millones de metros cúbicos de crudo argentino hacia Chile, en forma continua.


Aunque Oleoducto Trasandino no participa en la negociación comercial —que está en manos de ENAP (Chile) y los cargadores argentinos—, su rol como transportista es decisivo. “Cada molécula que entra desde Argentina, nosotros la llevamos a Chile”, afirma Miguieles.

Hoy, el ducto opera al 70% de su capacidad (alrededor de 77,000 barriles diarios), pero podría alcanzar los 110,000 barriles. Además, estudios en curso sobre aditivos podrían permitir aumentar ese límite. “Todo depende de que compradores y vendedores se pongan de acuerdo”, destaca.

Respecto a la posibilidad de una expansión o construcción de un segundo ducto, Miguieles es prudente: “Sería una inversión muy importante. Hoy, los permisos ambientales hacen el proceso mucho más difícil que en 1994, cuando se construyó en apenas 14 meses”.

El destino del petróleo está bien definido. Llega a la región del Biobío, donde Oleoducto Trasandino almacena el crudo en tres estanques de 42,000 m³ útiles cada uno y lo entrega a la refinería de ENAP en Hualpén para abastecer exclusivamente el mercado interno chileno. Una conexión con el puerto cercano permitiría eventualmente exportar si se supera la demanda nacional. La tubería de 30 pulgadas ya está instalada y operativa, algo que abre futuras posibilidades.

Sobre la calidad del crudo de Vaca Muerta, Miguieles aclara que si bien no lo procesan, “la refinería lo probó y rápidamente aumentó nuestra capacidad de transporte, porque el producto cumple con sus estándares”. Hoy transportan más del doble de lo que movían al inicio.

Entrevista completa:

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