Por Darío Hernán Irigaray
Director Vaca Muerta News
Cobertura Especial desde Houston
En el panel central de estrategia energética global de CERAWeek, Paolo Rocca compartió escenario con Matt Renner, de Google Cloud, y Luis Cabra, de Repsol, en un debate atravesado por la creciente demanda energética, el avance de la inteligencia artificial y un contexto internacional cada vez más inestable.
Rocca planteó que la industria enfrenta un escenario completamente distinto al de los últimos años, marcado por tensiones geopolíticas, cambios en las reglas del comercio internacional y una mayor volatilidad en las cadenas de suministro.
“Hoy no hay una cadena de suministro confiable”, afirmó, al advertir que la provisión de equipos y servicios críticos dejó de ser previsible. En ese sentido, explicó que depender de un único país o proveedor implica asumir riesgos crecientes para la continuidad de las operaciones.
Frente a este escenario, señaló que las compañías están obligadas a rediseñar sus estrategias, incorporando esquemas más flexibles que incluyan múltiples fuentes de abastecimiento y capacidad operativa alternativa.
Rocca advirtió además que esta fragmentación global no es coyuntural, sino estructural, y que obliga a las empresas a prepararse para operar en distintos escenarios simultáneamente, incluso replicando inversiones para garantizar continuidad.
En ese contexto, identificó a Argentina como una de las posiciones estratégicas a futuro. Señaló que el país tiene oportunidades concretas en la producción de petróleo y en el desarrollo de gas natural licuado (GNL), en un mundo donde la seguridad energética vuelve a ser prioritaria.
Al profundizar sobre la estrategia del grupo, explicó que estas oportunidades se sostienen en un escenario internacional donde las rutas logísticas críticas (Panamá, Malaca, Ormuz o Suez) pueden verse afectadas, generando interrupciones en el flujo global de bienes y energía.
A su vez, destacó el rol de América del Norte como bloque estratégico, donde el Grupo Techint mantiene inversiones industriales en el marco del acuerdo USMCA, impulsadas por una demanda creciente y políticas de relocalización productiva.
Pero además dejó una definición clave sobre cómo se redefine la competitividad en este nuevo contexto global. “La competencia hoy no es solo entre empresas, sino entre cadenas de suministro”, planteó, al señalar que la fortaleza de un país depende de la solidez integral de sus proveedores y su estructura productiva.
En ese sentido, explicó que una compañía puede perder competitividad si un solo eslabón de su cadena falla, lo que obliga a pensar estrategias integradas que vayan desde la materia prima hasta el servicio final.
Rocca sostuvo que el desafío central pasa por construir organizaciones capaces de sostener operaciones de manera consistente frente a lo inesperado, en un mundo atravesado por crisis recurrentes como la pandemia, los conflictos bélicos y las tensiones comerciales.
En el mismo panel, desde Google Cloud plantearon que la inteligencia artificial está generando una nueva presión sobre la demanda energética, con proyectos cada vez más orientados a resultados concretos y retorno sobre la inversión, mientras que desde Repsol remarcaron que la transición energética deberá sostener criterios estrictos de rentabilidad.
Frente a este escenario, Rocca dejó en claro que el desafío para la industria ya no pasa únicamente por la eficiencia o los costos, sino por la capacidad de sostener operaciones en un mundo fragmentado, donde la previsibilidad dejó de ser la regla.
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