Ezequiel Sánchez Salas, director de la Consultora Sánchez Salas, advirtió sobre la creciente penetración en la región y en la Argentina de la economía por encargos y los empleos bajo demanda impulsados por plataformas digitales, un fenómeno que ya se observa en conductores y delivery y que se extiende a paquetería, desarrollo de software y otros servicios. Según Sánchez Salas, la popularización de estas plataformas transforma al prestador del servicio en un actor capaz de mostrar su portafolio y generar ingresos de forma independiente, y con el tiempo esta dinámica se profundizará en sectores que hasta ahora estaban más cerrados a circuitos especializados.
El consultor sostuvo que este modelo de trabajo, con proyectos de inicio y fin definidos, plantea un desafío frente a la estabilidad laboral tradicional pero responde a nuevas expectativas de la fuerza de trabajo, que valora la diversidad de experiencias y la flexibilidad. Además, subrayó que las negociaciones laborales tienden a volverse más bilaterales, por lo que las empresas deben mapear regularmente su oferta de beneficios para no perder competitividad frente a otras compañías que ya adoptan prácticas novedosas.
Sánchez Salas señaló que la expansión de Vaca Muerta dinamiza un amplio ecosistema de actividades de soporte donde también pueden aplicarse modalidades por encargos, y que muchas decisiones empresarias se alinean por imitación competitiva: cuando varias firmas adoptan una práctica, otras la replican para no quedar afuera. En ese contexto, la virtualidad y el trabajo remoto exigen aprendizajes y buenas prácticas que muchas empresas regionales aún están desarrollando; en tanto, los roles operativos seguirán demandando presencialidad, mientras que otros puestos pueden adoptar modelos mixtos y encuentros presenciales periódicos para preservar la interacción humana.
Sánchez Salas enfatizó además el efecto humano y social de estas transformaciones: “Esto ayuda a darle otro sentido a la vida laboral de un colaborador; no es volver a meternos dentro de las cuevas y las cavernas y no volver a salir. Somos seres chipeados para vivir en comunidad, para cazar en manada, y la idea del lobo solitario puede funcionar para algunos pero, en general, somos más felices y más productivos estando en comunidad que aislados”. Para él, la modalidad laboral debe considerar ese equilibrio entre autonomía y convivencia colectiva.
En cuanto a condiciones y negociaciones concretas, explicó que hay personas con trayectorias que ya no aceptan volver a condiciones previas y que esas demandas se negocian: más semanas de vacaciones, mediodías libres para trámites o dos días liberados al año son ejemplos de beneficios flexibles que algunas empresas ofrecen para adaptarse a necesidades individuales. Sánchez Salas señaló que estas prácticas buscan equidad en contextos diversos, permitiendo que cada trabajador elija según sus prioridades —por ejemplo usar un mediodía para una consulta médica en lugar de celebrar un cumpleaños laboral— coordinando con su superior.
El director valoró la anticipación y la preparación en las entrevistas y negociaciones: quienes llegan mejor preparados y conocen sus necesidades personales tienen más chances de conseguir condiciones acordes. Recomendó a empresas y trabajadores mapear expectativas y ofertas para evitar desajustes y mantener competitividad en un mercado laboral en transformación.
Para Sánchez Salas, la transición hacia modelos laborales más flexibles no implica la desaparición de la presencialidad donde esta es necesaria, sino la construcción de esquemas híbridos que combinen eficacia operativa, convivencia y bienestar, adaptándose a la nueva realidad que las plataformas y la economía por encargos imponen.
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