Por Darío Hernán Irigaray
Director Vaca Muerta News
Cobertura Especial desde Houston
En el marco del Bilateral Energy Summit, que se desarrolló en Houston el pasado domingo 4 de mayo de 2026, el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, presentó una hoja de ruta orientada directamente a captar capital internacional, con foco en eficiencia operativa, escala productiva y el rol de Vaca Muerta como motor de las exportaciones energéticas argentinas.
El mensaje estuvo dirigido de forma explícita a inversores: no es momento de especular, sino de invertir. Marín planteó que la industria energética argentina atraviesa un “círculo virtuoso”, con gobiernos, empresas y sindicatos alineados en un objetivo común de crecimiento, lo que permite proyectar un escenario de expansión sostenida en los próximos años.
En ese contexto, aseguró que el país podría superar los 30.000 millones de dólares en exportaciones energéticas hacia 2030, con estimaciones que incluso se elevan hacia los 48.000 o 49.000 millones si se consolidan los proyectos vinculados al gas natural licuado. Este crecimiento estaría acompañado por una fuerte expansión de la producción, que podría alcanzar entre 1,5 y 1,8 millones de barriles diarios.
Uno de los ejes centrales de la presentación fue el potencial de Vaca Muerta, que Marín definió como un activo de clase mundial. Desde el punto de vista técnico, sostuvo que la productividad de la formación se ubica entre las mejores del mundo, con niveles comparables a los principales desarrollos no convencionales de Estados Unidos. A nivel económico, destacó que los costos de equilibrio son competitivos, lo que refuerza su atractivo para el ingreso de capital.
Sin embargo, el foco no estuvo solo en los recursos, sino en la ejecución. Marín detalló el proceso de transformación que atraviesa YPF, con mejoras concretas en eficiencia: incrementos del 66% en la velocidad de perforación, reducción de costos del orden del 15% y mejoras superiores al 60% en los tiempos de completación de pozos.
A esto se suma un cambio estructural en la forma de operar, con fuerte incorporación de tecnología. La compañía implementó centros de inteligencia en tiempo real que permiten monitorear operaciones con millones de datos diarios, optimizando decisiones tanto en upstream como en downstream. Incluso, ya se perforan pozos de manera remota desde Buenos Aires y se aplican sistemas de automatización en fractura y producción.
En paralelo, la estrategia incluyó una reorganización del portafolio. YPF avanzó en la salida de activos de menor rentabilidad, especialmente en campos maduros, para concentrar inversiones en desarrollos no convencionales con menores costos y mayor potencial de generación de valor.
El contexto macroeconómico también formó parte del análisis. Marín destacó la baja del riesgo país, la desaceleración de la inflación y los procesos de desregulación como factores que comienzan a generar condiciones más previsibles para la inversión. En ese sentido, subrayó el rol del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) como herramienta clave para viabilizar proyectos de gran escala, en particular en el segmento de GNL.
De cara al mercado internacional, el ejecutivo afirmó que Neuquén se posiciona como uno de los principales polos de inversión energética a nivel global para los próximos años. Las proyecciones indican un volumen de inversiones que podría ubicarse entre los 130.000 y 150.000 millones de dólares hacia 2030, una cifra que coloca a la Argentina en el radar de las grandes compañías del sector.
Además de los indicadores técnicos y económicos, Marín puso énfasis en la cultura interna de la compañía. Sostuvo que la diferencia entre resultados ordinarios y extraordinarios está en la pasión de los equipos y en la capacidad de ir más allá de los objetivos establecidos. Bajo ese enfoque, señaló que YPF trabaja con metas exigentes y con una lógica de mejora continua.
El plan de la compañía también contempla un fuerte crecimiento en valor. Bajo el esquema denominado “4x4”, YPF busca multiplicar por cuatro su valuación en los próximos cuatro años, apalancada en el desarrollo de Vaca Muerta, la optimización del portafolio y las mejoras operativas. A más largo plazo, el objetivo es consolidar a la empresa como un jugador relevante a nivel global en el segmento no convencional.
La presentación dejó un mensaje concreto para los inversores: Argentina combina recursos de alta calidad, mejoras en el entorno macroeconómico y una empresa líder que avanza en eficiencia y escala. El desafío ya no es demostrar el potencial, sino sostener la ejecución para transformar ese potencial en resultados.
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