Mientras la industria energética avanza con nuevos actores, infraestructura y alianzas, las empresas locales enfrentan un punto de inflexión. El crecimiento exige adecuar sus estructuras societarias, clarificar documentación legal y prepararse para auditorías que evalúen su capacidad de escalar. La experiencia en otros polos petroleros del mundo lo confirma.
En diálogo con este medio, Ignacio Pujante, abogado especializado en el sector Oil & Gas con formación en Texas explicó que muchas empresas allí quedaron fuera del crecimiento del Permian por no tener sus papeles en regla. “Estamos viendo lo mismo en Neuquén. Hay empresarios con mucho empuje y conocimiento técnico, pero con estructuras informales que les impiden avanzar hacia sociedades estratégicas o inyecciones de capital”, señaló.
Desde su estudio jurídico, colabora con compañías que desean “ordenarse” para convertirse en socias confiables de inversores nacionales e internacionales. “Tenemos consultas frecuentes de grupos del exterior interesados en empresas que ya operan en la zona. Pero muchas veces esas empresas no están listas para una due diligence”, advierte.
El primer paso, sostiene, es cultural. Se necesita vencer el recelo y el orgullo propio de quienes fundaron sus compañías desde cero. “Es entendible, pero si el objetivo es crecer, hay que considerar la posibilidad de asociarse, compartir decisiones e incorporar tecnología o financiamiento.”
Para garantizar seguridad en estos procesos, recomienda utilizar herramientas como acuerdos de confidencialidad, data rooms virtuales con controles de acceso y asesoramiento legal externo. “Los pasos son estándares en el mundo. Lo importante es animarse y ordenar la casa”, resume Pujante.
Con las inversiones en Vaca Muerta creciendo de forma exponencial, el contexto demanda madurez y visión de largo plazo. El experto concluye: “Estamos en una situación extraordinaria. Si nos preparamos como región, vamos a estar a la altura del desafío”.
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