Patricio Durán, presidente de la institución, dialogó con este medio sobre la preocupación creciente en torno al nuevo diseño curricular de las escuelas técnicas, así como las iniciativas que el Colegio impulsa para elevar el estándar en obras eléctricas.
Durán fue contundente: “Se trató a la educación técnica como un experimento. Cambiaron el diseño curricular sin prueba piloto ni análisis comparativo. ¿Cómo se asegura que el nuevo técnico será mejor que el anterior? Nadie puede garantizarlo. Es futurología”. Comparó la situación con el desarrollo de vacunas: “Cuando se crea una nueva vacuna, se prueba antes de su aprobación. No se reemplaza la BCG por la vacuna A y se ve qué pasa. Con la educación técnica hicieron eso: prueba y error”.
La incertidumbre radica en que la primera camada egresada bajo el nuevo sistema será dentro de más de tres años. “Ese producto final no va a estar acorde a las necesidades productivas de Vaca Muerta. Las empresas van a tener que invertir en formar a esos jóvenes, algo que debería garantizar el Estado”, agregó Durán.
En paralelo, el Colegio trabaja activamente en mejorar los sistemas de control sobre instalaciones eléctricas. Según Durán, en Neuquén y la mayoría de los municipios “nadie se hace cargo” de la seguridad en obras eléctricas: “No hay ordenanzas ni profesionales que firmen responsablemente los planos eléctricos como sucede con el gas, donde Camuzzi exige matrícula y responsabilidad civil y penal”.
Ante esta situación, el Colegio promueve convenios con cooperativas locales —como CALF, Plottier y Zapala— y con el Colegio de Ingenieros para impulsar ordenanzas que refuercen el control en obras. Ejemplos como San Martín de los Andes y Zapala marcan un camino posible, mientras que en la capital neuquina se proyecta una iniciativa que articule esfuerzos entre el municipio, CALF y profesionales con incumbencia en el sector eléctrico.
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