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Editorial

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Neuquén crece, pero... ¿a qué costo?

Empresas golpeadas por el avance de grandes obras urbanas que se multiplican en la ciudad, que prometen modernizar la infraestructura para acompañar el crecimiento acelerado de la capital provincial.

Por Darío Irigaray
Director de Vaca Muerta News

La ciudad de Neuquén vive un momento de expansión pocas veces visto en su historia. Nuevas avenidas, intervenciones viales y obras de infraestructura avanzan en distintos puntos con la promesa de mejorar la circulación y preparar la ciudad para el crecimiento que impulsa el desarrollo energético de Vaca Muerta.

Sin embargo, mientras el futuro se proyecta sobre planos y anuncios, el presente empieza a mostrar otra cara: la de empresas y comercios que ven afectada su actividad por obras públicas que avanzan sin previsibilidad ni plazos claros.



Obras necesarias, impacto inmediato

Nadie discute que Neuquén necesita obras. El crecimiento demográfico, el aumento del tránsito y la expansión económica obligan a modernizar la infraestructura urbana.

El problema aparece cuando la ejecución de esas obras no contempla el impacto que generan sobre quienes trabajan en las zonas intervenidas.

Calles cerradas durante meses, desvíos permanentes, accesos restringidos y dificultades para estacionar modifican por completo la dinámica de los barrios y los corredores comerciales.

Para un vecino puede ser una molestia.

Para una empresa puede significar la pérdida directa de su clientela.


El caso de Av. Mosconi

Uno de los frentes de obra más visibles hoy se concentra sobre la Av. Mosconi (ex Ruta 22), en el tramo comprendido entre Linares y Gatica, un sector que abarca mas de 20 cuadras dentro de uno de los corredores comerciales más activos de la ciudad.

En ese tramo el eje central de la avenida permanece cerrado mientras se realizan tareas de demolición y reconstrucción de la traza, con el tránsito desviado hacia las colectoras.

También se encuentran intervenidos cruces importantes como San Luis y permanece cerrado el cruce con El Chocón–Elighamón, una arteria clave que conecta de norte a sur la ciudad y funciona como ingreso natural desde Ruta 7 hacia el bajo neuquino.

Ese cierre obliga hoy a vehículos particulares, transporte de carga y camiones a realizar largos rodeos para atravesar la zona.

En algunos sectores los cortes superan las diez cuadras consecutivas, lo que genera fuertes complicaciones para acceder a los comercios.



Rodeos que cambian los hábitos

Cuando el acceso se vuelve difícil, el consumo cambia.

Muchos clientes prefieren resolver sus compras en otros sectores antes que enfrentar desvíos, calles cerradas o la imposibilidad de estacionar.

Para actividades como repuesteras, ferreterías, talleres o casas de materiales, donde gran parte de las ventas depende del acceso directo en vehículo, ese cambio impacta de inmediato.

Comerciantes de la zona aseguran que las ventas cayeron más del 50% desde el inicio de las obras.

Para muchos comerciantes el problema ya no es si les descuentan o no la licencia comercial. El problema es no vender.



“Bien a la neuquina”

La frase que el intendente Mariano Gaido utiliza con frecuencia para describir el ritmo de obras y el crecimiento de la ciudad, es una expresión que busca transmitir dinamismo y capacidad de gestión.

Pero entre empresas y comerciantes afectados por cortes prolongados, desvíos permanentes y accesos bloqueados durante meses empieza a surgir otra pregunta: si ese concepto también se aplica al desorden que genera la ejecución simultánea de tantas obras.


Ayuda parcial

Ante el impacto de los trabajos sobre Mosconi (ex Ruta 22), el Concejo Deliberante de Neuquén aprobó una ordenanza para eximir del pago de la licencia comercial a los frentistas de la avenida.

Sin embargo, la medida dejó afuera a muchas empresas ubicadas en calles laterales o cercanas que también dependen del movimiento que generaba esa circulación.

Pero incluso entre los propios frentistas surge otra duda: si esa ayuda alcanza frente al daño económico que ya se está produciendo.



El impacto en las empresas

Empresarios que dialogaron con Vaca Muerta News aseguran que la situación es cada vez más complicada.

“Nos mataron. Las ventas cayeron más del 50% y estamos evaluando despedir empleados”, explicó el responsable de una empresa de repuestos ubicada en el sector afectado.

Según relató, el problema no es el precio ni la competencia. “La gente no viene. Por dos pesos más compra en otro lado y no se toma el tiempo de dar vueltas por veinte cuadras para llegar”, resumió.

Otro empresario de la zona cuestionó además el criterio utilizado para definir quiénes reciben ayuda.

“Consideran afectados solo a los que están sobre la ruta, pero los que estamos en calles laterales sufrimos el mismo impacto. La gente no viene y tampoco hay información ni diálogo con el municipio”, señaló.



Costos que siguen corriendo

El problema es que mientras las ventas caen, los costos siguen corriendo.

En la ciudad de Neuquén los alquileres comerciales en zonas de alto tránsito pueden superar los cinco o seis millones de pesos mensuales para pequeño local, a lo que se suman sueldos, servicios y proveedores.

En ese contexto, una caída abrupta en las ventas pone rápidamente en riesgo la continuidad de muchos negocios.



Antecedentes recientes

No es la primera vez que ocurre.

En el oeste de la ciudad, obras como la realizada sobre la calle E. Crouzeilles, entre Bragado y Necochea, mantienen hace meses sectores cerrados afectando de decenas de frentistas.

Vecinos y empresas deben convivir con desvíos prolongados y accesos complicados que también afectan la actividad comercial.
Ese antecedente vuelve a aparecer cada vez que una obra de gran escala se ejecuta en sectores donde la economía depende del tránsito cotidiano.



Una ciudad que crece


Neuquén atraviesa uno de los períodos de obra pública más intensos de su historia.

Avenidas, corredores viales, espacios públicos y obras de infraestructura se desarrollan de manera simultánea en distintos puntos de la ciudad.

La modernización urbana aparece como una necesidad lógica en una capital que crece empujada por el desarrollo energético de Vaca Muerta.

Pero cuando ese crecimiento no logra articularse con la vida cotidiana de quienes trabajan en la ciudad, empiezan a surgir preguntas que van más allá de la infraestructura.

Porque Neuquén crece.

Pero cada vez más empresarios empiezan a preguntarse lo mismo:
¿a qué costo?

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