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Editorial

Competitividad

Vaca Muerta y Neuquén: el boom económico y la deuda social

Hoy crece el empleo que no alcanza para vivir dignamente. Energía eléctrica cara, altos impuestos y costo de vida por las nubes. Trabajadores pobres y pymes que no son competitivas. Datos oficiales: desocupación 6,6%, pobreza cercana al 26%. ¿Qué hace la política?
Imagen generada por IA (ChatGPT)
Imagen generada por IA (ChatGPT)

Por Dario Hernán Irigaray
Director Vaca Muerta News

Vaca Muerta genera riqueza récord, pero Neuquén no logra transformarla en bienestar general. Lo que falta en el arco político neuquino no es diagnóstico ni relato. Falta decisión para poner la competitividad real en el centro de la agenda pública.

No se discute en serio el costo de producir en Neuquén. Se habla de crecimiento, de inversiones y de récords productivos, pero no de cuánto paga una pyme por energía, impuestos, tasas y licencias antes siquiera de contratar a una persona.

La política energética provincial sigue sin diferenciar producción de consumo. En una provincia que produce gas, petróleo y energía eléctrica para el país, la industria paga una de las energías más caras, sin esquemas que estimulen fabricar, transformar o agregar valor.

No hay una estrategia clara de atracción industrial. No existe un plan provincial consistente para que empresas nacionales se radiquen en Neuquén con reglas estables, costos previsibles y alivio fiscal inicial. La industria no se instala por discursos, se instala por condiciones.

No se aborda el problema del alto costo impositivo y municipal. Licencias comerciales, tasas y cargas locales siguen pensadas más para recaudar que para incentivar producción y empleo privado.

No se trabaja de manera integral sobre el entramado pyme neuquino. Se asiste, se acompaña, se capacita, pero no se baja el costo estructural que hace inviable competir con otras provincias.

No hay una política activa para revertir la dependencia de importación de alimentos y bienes básicos. Una provincia que importa más del 60% de lo que consume no tiene un plan serio de desarrollo productivo local.

Tampoco se discute el impacto social del modelo actual. Se acepta como natural que convivan salarios petroleros con ingresos que no alcanzan para alquilar una vivienda, generando una provincia partida en dos economías que no dialogan entre sí.

En síntesis, la política administra el crecimiento, pero no construye competitividad. Y sin competitividad no hay industria; sin industria no hay trabajo genuino; y sin trabajo, la pobreza persiste aunque la riqueza circule.

La pregunta ya no es cuánto más puede crecer Vaca Muerta, sino cuánta desigualdad está dispuesta a naturalizar la política neuquina.

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